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Mujeres protestantes: Liberalismo y protofeminismo en Michoacán durante el Porfiriato

Mujeres protestantes: Liberalismo y protofeminismo en Michoacán durante el Porfiriato

El protofeminismo en Michoacán dio inicio con la valiente participación de un grupo de mujeres, las hermanas Colín, en los asuntos de la vida pública, haciendo uso de la palabra, y teniendo destacadas actuaciones en foros públicos y políticos, como lo fue el Congreso Liberal de 1901.

Las hermanas Colín

Zitácuaro fue el distrito más liberal y anticlerical del estado de Michoacán durante el siglo XIX, que cobijó en su seno no solo a los ilustres prohombres liberales como Francisco Serrato o Donaciano Ojeda, sino también a varias mujeres que incursionaron con gran brío en los espacios públicos como las juntas y clubes femeniles, la prensa liberal independiente, las logias masónicas y las tribunas políticas.

Estas mujeres, representadas por las liberales presbiterianas Aurora y Elvira Colín, como herederas del liberalismo juarista, rompieron con los estereotipos que la sociedad católica de su tiempo les asignó como monjas, amas de casa, esposas o madres.[i]

Por medio de un discurso bien estructurado, en el que se concibieron como “ciudadanas”, delinearon un ideal de “mujer moderna” capaz de opinar sobre temas públicos y con ello ayudar a erradicar tres instituciones: el bautismo, el convento y el matrimonio eclesiástico, vistos como una forma de control de la Iglesia y de los hombres sobre las mujeres.

De esta manera, promovieron el respeto por las leyes liberales resaltando la importancia de la educación liberal femenina como el único medio para lograr una igualdad de derechos entre mujeres y hombres.

El Congreso Liberal de 1901

Defendiendo estos ideales, las hermanas Colín se presentaron al Congreso Liberal de San Luis Potosí, en 1901, como delegadas del Club Liberal Josefa Ortiz de Domínguez y Francisca Carrillo,[ii] donde refutaron los discursos del clero católico, en particular los discursos del obispo Montes de Oca, quien había reducido a las mujeres a un mero instrumento clerical, frágiles y fácilmente manipulables.

Ante estas declaraciones, concibiéndose así mismas como mujeres civilizadas y progresistas despojadas de todo servilismo, reivindicaron el papel de la mujer moderna, liberal y patriota dentro de la sociedad, para, de esta manera, terminar con el clericalismo “fanatizador y denigrante” dentro del cual seguía inmerso en elemento femenino.[iii]

protofeminismo en michoacán

En sus varios discursos, dirigidos a minar la influencia del clero católico sobre las mujeres, Elvira Colín esgrimió una serie de argumentos en los cuales consideró que la enseñanza liberal era el único medio para “salvarlas” del confesionario y del matrimonio eclesiástico que, a perpetuidad, concedía todos los beneficios al hombre, mientras que la Iglesia calificaba a las mujeres no casadas por la institución religiosa católica como “adúlteras”, dejándolas sumidas en un vínculo del que solamente el varón tenía el poder de liberarlas cuando su honor se veía manchado “ante las faltas de su esposa”, mientras que la sociedad justificaba y consideraba como “travesuras del matrimonio el adulterio de los maridos […]”.[iv]

Criticó, además, el papel de las mujeres cristianas dominadas por el clero católico cuyo papel parecía ser el de “formadoras de monaguillos”, que no sabían más que rezar el rosario y leer a Ripalda y los periódicos católicos como La Voz de México, El Tiempo o El País.

Con el propósito de fortalecer su postura en favor de las mujeres, Elvira propuso que el Congreso prohibiera a los padres de familia liberales y a todos los miembros de los clubes, la práctica del bautismo y del matrimonio eclesiástico, toda vez que llamó a las mujeres a no ser cobardes ni estar sometidas a servidumbre, sino a ser resolutivas, forjadoras de libertad y de civilización.[v]

Sin duda, la propuesta de Elvira sobre el matrimonio eclesiástico fue demasiado progresista, sobre todo, porque antepuso la individualidad de las mujeres como la única forma de independizarse de la tutela de los hombres y de esta manera escapar del control eclesiástico. Aunque tiempo después ella misma se preguntaba si el Congreso “no se habría espantado de esas conclusiones”, se manifestó orgullosa de que “Zitácuaro tocó a arrebato y degüello en sus combates contra el clericalismo”.[vi]

Las mujeres Colín en la prensa

Su influencia en el Congreso fue reconocida en los periódicos protestantes como La Buena Lid, órgano de la Iglesia Episcopal Mexicana de rito anglicano,[vii] y por los líderes de las iglesias protestantes como el colportor Apolonio N. Colunga, quien comentó el éxito de las damas de Zitácuaro en la tribuna política de San Luis.[viii]

La prensa liberal, por su parte, no tuvo para ellas más que elogios, La Patria de Irineo Paz, por ejemplo, narró cómo los discursos de las hermanas Colín habían llevado a los asistentes a un momento de apoteosis y delirio,[ix] mientras que calificó su participación como el ejemplo más fehaciente de que la mujer mexicana comenzaba a comprender la esclavitud en la que el clero la había tenido sujeta.[x]

En este mismo sentido se pronunció el periódico independiente El Contemporáneo de San Luis Potosí, quien calificó los discursos de Aurora y Elvira como llenos de brío y entusiasmo.[xi] Fueron elogiadas también por la redacción del periódico liberal El 93, quien dijo “estas son las mujeres de Zitácuaro a quienes nada conceden ni sus enemigos en ideas ni multitud de correligionarios nuestros”.[xii]

La prensa católica, por su parte, publicó duros artículos sobre la participación de las hermanas Colín en el Congreso. El periódico El País consideró el discurso de “Aurorita”, como la llamó, como “tonterías”,[xiii] mientras que La Voz de México calificó a Elvira como una “desequilibrada cerebral” que “por la condición de su sexo” no se debería tomar en cuenta, señalando que su lugar estaba mejor en zurcir calcetas en vez de presentarse a un Congreso “en su parto intelectual”.

Los discursos de las liberales presbiterianas fueron tachados de palabrerías, lamentables excesos y de ideas inútiles y extemporáneas, argumentando con estas críticas que por el solo hecho de ser mujeres, no se podían tomar en serio sus “irrisorias declamaciones”.[xiv] Para La Voz de México, los discursos no fueron más que desatinos y un claro ejemplo de las doctrinas de su impiedad, mientras que su opinión, por su sola condición de ser mujeres, no era válida, ya que justo por serlo estas habían sido llamadas, quizá más fácilmente, por el movimiento social con otros fines que los que ellas mismas perseguían.[xv] Debido a ello, continuó el periódico, “estarían mejor en el hogar que en el campamento donde se discuten los asuntos políticos”.[xvi]

Finalmente, el periódico El País, de Trinidad Sánchez Santos, publicó una nota en la que se refirió al Club Leona Vicario, en un tono sarcástico y hasta cierto punto picaresco, como el “Club Colín porque ahí todo tiene cola. Es Colín la presidente y Colín la secretaria y son Colín las vocales y Colín las asociadas, Colín la tesorera y Colín la bibliotecaria”. Se las acusó además de formar un ejército de “colines y un club de demagogas”.[xvii]

La influencia de las mujeres Colín

Pese a esta visión sostenida de la figura femenina en la prensa católica, lo cierto es que la influencia de las mujeres liberales de Zitácuaro quedó de manifiesto al ampliar sus redes de sociabilidad relacionándose con las logias masónicas locales y de otros estados, como la logia José María Morelos y Pavón y Allende, del Rito Mexicano Reformado de Zitácuaro[xviii] y la Gran Logia del estado de Hidalgo.[xix]

Asimismo, fueron aplaudidas por el Partido Liberal, quien llamó a la Junta Josefa Ortiz como una agrupación de ejemplo, de carácter y patriotismo,[xx] mientras que las mujeres anticlericales de Puebla, agrupadas en la Sociedad Racionalista Liberal y Mutualista de Xochiapulco, las tomaron como ejemplo de lucha anticlerical.[xxi]

Por otra parte, las hermanas Colín fueron reconocidas por ser las redactoras de varios escritos en torno a temas políticos y sociales, lo que implica que su fuerza ideológica tuvo un gran impacto al traspasar el espacio local. Finalmente, aprovechando este reconocimiento, a su regreso a Zitácuaro establecieron varias escuelas liberales bajo un programa educativo que perseguía el respeto a las leyes, la celebración de los días de la patria, así como la práctica del Registro Civil, haciendo conciencia sobre no bautizar ni celebrar matrimonios religiosos entre ciudadanos liberales.[xxii]

Aunque el programa liberal se extendió a las escuelas protestantes presbiterianas, lo interesante es que también se rehusaron a seguir transmitiendo el ideal de una mujer cristiana evangélica sujeta al hogar, al marido y a los hijos, por ello no incorporaron en su programa educativo las clases de economía doméstica, costura, religión y moral familiar. En su lugar, priorizaron aquellas materias dirigidas a la formación de una mujer moderna que no estuviera sometida a los estereotipos que les asignaban el clero católico y la religión evangélica.

De esta manera, por medio de un discurso bien estructurado emitido al calor de la efervescencia política y liberal del Congreso de San Luis, las mujeres de Zitácuaro, en calidad liberales, periodistas y activistas, aportaron al ideario del Partido Liberal Mexicano en materia de derechos femeninos quien reconoció su voz y dio eco a sus demandas permitiéndoles salir del anonimato al otorgarles nombre y apellido y, con ello, posicionarlas como sujetos de la historia.

Su fortaleza, por lo tanto, radica en que, al lado de otras mujeres, las hermanas Colín fueron precursoras de un protofeminismo en Michoacán al atreverse a levantar la voz para exigir un lugar en el espacio público, al lado del hombre, y de esta manera “evolucionar” en materia de derechos civiles, en calidad de individuos libres, modernos, con plenos derechos y deberes, pero, sobre todo, emancipadas de cualquier dogma religioso.[xxiii]


Este artículo originalmente fue publicado en: Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, número 63, enero-junio de 2022, pp. 117-144.


Preguntas frecuentes sobre el protofeminismo en Michoacán

¿Cuál fue la postura de las hermanas Colín respecto a la influencia del clero católico?

Las hermanas Colín tuvieron una postura crítica hacia la influencia del clero católico. Consideraron que el bautismo, el convento y el matrimonio eclesiástico eran formas de control de la Iglesia y de los hombres sobre las mujeres. Abogaron por la educación liberal femenina como medio para erradicar estas instituciones y promover la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

¿Cómo fueron recibidos los discursos de las hermanas Colín en el Congreso Liberal de 1901?

Los discursos de las hermanas Colín fueron elogiados por la prensa liberal, que los consideró llenos de brío y entusiasmo. Sin embargo, la prensa católica los criticó duramente, tachándolos de palabrerías e ideas inútiles. A pesar de las críticas, su influencia en el Congreso fue reconocida y ampliaron sus redes de sociabilidad relacionándose con logias masónicas y otros grupos liberales.

¿Cuál fue el impacto de las hermanas Colín fuera del ámbito local?

Las hermanas Colín tuvieron un impacto significativo fuera de Zitácuaro. Su fuerza ideológica traspasó el espacio local al ser reconocidas como redactoras de varios escritos políticos y sociales. Fueron aplaudidas por el Partido Liberal y tomadas como ejemplo por otras mujeres anticlericales en diferentes regiones. Además, establecieron escuelas liberales con un programa educativo que promovía el respeto a las leyes y la conciencia sobre no celebrar matrimonios religiosos entre ciudadanos liberales.

¿Cuál fue la postura de las hermanas Colín respecto al ideal de mujer cristiana evangélica?

Las hermanas Colín se rehusaron a transmitir el ideal de una mujer cristiana evangélica sujeta al hogar, al marido y a los hijos. En su programa educativo priorizaron la formación de una mujer moderna que no estuviera sometida a los estereotipos impuestos por el clero católico y la religión evangélica. No incluyeron clases de economía doméstica, costura, religión y moral familiar, enfocándose en el desarrollo de una mujer libre y con plenos derechos.

¿Cuál fue la importancia de las hermanas Colín en el movimiento feminista en Michoacán?

Las hermanas Colín fueron precursoras de un protofeminismo en Michoacán. Su valentía al levantar la voz y exigir un lugar en el espacio público, al lado de los hombres, contribuyó al ideario del Partido Liberal Mexicano en materia de derechos femeninos. Su reconocimiento y posicionamiento como sujetos de la historia permitieron salir del anonimato y contribuir al avance de los derechos civiles y la igualdad de género en México.


Referencias

[i] Françoise Carner, “Estereotipos femeninos en el siglo XIX” XIX”, en Presencia y transparencia. La mujer en la Historia de México, coordinadora Carmen Ramos Escandón, (México: El Colegio de México, 1987), 6.

[ii] “Acta de Erección del Club Democracia Vigilante Benito Juárez”, El 93, 23 de septiembre de 1900, p. 3.

[iii] “Acta de adhesión de las señoras y señoritas zitacuarenses”, El 93,14 de octubre de 1900, p. 4. “El liberalismo y la mujer. Carta de adhesión”, La Patria, 17 de octubre de 1900, p. 1.

[iv] “El Divorcio”, El Boazeo, 25 de abril de 1902, p. 1.

[v] “Primer Congreso Liberal. Discurso de la Srita. Elvira Colín”, Diario del Hogar, 23 de febrero de 1901, p. 1. Laurel y Olivo, Zitácuaro, 6 de octubre de 1901, p. 3.

[vi] “Conclusiones presentadas”, El 93, Zitácuaro, 24 de febrero de 1901, p. 4.

[vii] “Monumento a Ocampo”, La Buena Lid, 1 de junio de 1902, p. 8.

[viii] Jean Pierre Bastian, Los disidentes: Sociedades protestantes y revolución en México, 1872-1911, (México: Fondo de Cultura Económica/El Colegio de México, 1989),221-122.

[ix] “La mujer liberal”, La Patria, 8 de febrero de 1901, p. 1. “Al pueblo potosino”, El País, 17 de febrero de 1901, p. 2.

[x] “El clericalismo y la mujer”, La Patria, 14 de febrero de 1901, p. 1.

[xi] “El primer Congreso Liberal”, El Contemporáneo, 10 de febrero de 1901, p. 2.

[xii] “Alcance al número 50 de El 93”, Diario del Hogar, 22 de diciembre de 1900, p. 2.

[xiii] “Bagatelas. Donde se proseguirá que todavía prosigue la Colín”, El País, 24 de junio de 1902, p. 2

[xiv] “Elvira Colín. Su discurso en el Congreso de San Luis Potosí”, La Voz de México, 27 de febrero de 1901, p. 2.

[xv] “Una dama ejemplar”, La Voz de México, 1 de marzo de 1901, p. 2.

[xvi] “Una dama ejemplar”, La Voz de México, 1 de marzo de 1901, p. 2.

[xvii] “Otra vez Pérez y las Colín”, El País, 26 de julio de 1902, p. 2.

[xviii] El Boazeo, 3 de abril de 1902, pp. 3-4.

[xix] “Programa”, El Diario del Hogar, 28 de mayo de 1902, p. 2. “Notas toluqueñas”, La Voz de México, 15 de junio de 1902, p. 2.

[xx] “Alcance al número 50 de El 93”, Diario del Hogar, 22 de diciembre de 1900, p. 2.

[xxi] “Las doctrinas zitacuarenses prosperan”, Laurel y Olivo, Zitácuaro, 6 de octubre de 1901, p. 6.

[xxii] Leticia Mendoza García, “Instrucción cívica […]”, 75-76.

[xxiii] “Propaganda liberal. Manifiesto a las honorables damas liberales de la República, la Junta Liberal Josefa Ortiz de Domínguez y Francisca Carrillo”, Diario del Hogar, 17 de noviembre de 1900, p. 1.


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Leticia Mendoza García

La Dra. Leticia Mendoza se ha especializado en política y cultura religiosa en México y América Latina, siglos XIX y XX, abordando temas de política y religión protestante, prensa confesional, mujeres religiosas y migración y conversos al judaísmo. El producto de sus investigaciones ha sido publicado en revistas académicas nacionales e internacionales. Las líneas de investigación que aborda son historia cultural, social y política. Una de sus últimas investigaciones, producto de un posdoctorado financiado por Conacyt, versa sobre la prensa protestante en México, en imprenta bajo el sello de CUPSA (Casa Unida de Publicaciones A. C.). Actualmente desarrolla una investigación sobre los conversos al judaísmo en América Latina y su integración al Estado de Israel.

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