El Congreso Liberal de 1901: Conoce los motivos, los personajes y sus consecuencias

El Congreso Liberal de 1901: Conoce los motivos, los personajes y sus consecuencias

El Congreso Liberal de 1901 fue una reunión de clubes liberales en México que se llevó a cabo en el Teatro de la Paz de San Luis Potosí entre el 5 y el 11 de febrero de 1901. Estuvieron presentes 49 clubes liberales de 14 estados con 57 delegados acreditados.

El anticlericalismo del Congreso Liberal de 1901 fue uno de los diversos factores que provocaron la reunión de tantos clubes liberales en San Luis Potosí. Otros motivos fueron la libertad de prensa, el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores, el problema agrario, la continua reelección de Porfirio Díaz como presidente de la República, así como de otros funcionarios, tales como gobernadores y jefes políticos, entre otros temas de sustantiva importancia para el México de la época.

Anticlericalismo de la prensa independiente 

El tema del anticlericalismo en México, fue, de manera general, un tópico recurrente dentro de los sectores liberales contrarios al régimen porfirista agrupados en una prensa de oposición que surgió a partir de 1893. 

De acuerdo con Guerra, esta prensa liberal independiente, se mostró más radical al exigir al régimen el retorno de las prácticas democráticas fundadas en el plan de Tuxtepec como la no reelección, el sufragio libre, la libertad de prensa, pero, sobre todo, la soberanía del Estado sobre la Iglesia.

Esta soberanía se violentaba, esgrimían los liberales de la época, con la política de conciliación entre el presidente Porfirio Díaz con los altos dignatarios del clero, bajo el argumento de consolidar la paz y asegurar un Estado fuerte que estuviera por encima de todas las intentonas partidarias. 

Por estas razones, la prensa de oposición concibió al Estado como el traidor a los principios liberales a pesar de que se decía liberal[1], sobre todo, al ver las muestras de respeto y de atención del presidente hacia el arzobispo de México, Antonio Pelagio de Labastida y Dávalos, a quien Díaz le obsequió un Báculo por sus bodas de oro como sacerdote en 1889. 

A cambio, el arzobispo Labastida respondió a la buena voluntad de Porfirio Díaz recomendando a sus fieles y al clero, su respeto al Estado, además de que se negó, en 1884, a publicar la encíclica Hummanum Genus, de León XIII, en contra de la masonería, quizá, porque Díaz encabezaba la Suprema Dieta Simbólica que unificaba a la mayoría de las logias masónicas del valle de México

Además, el presidente fue padrino de la consagración del obispo de Oaxaca, Eulogio Gillow y Zavalza, en 1887, y, en 1897, el arzobispo Próspero María Alarcón, celebró un Te Deum, en acción de gracias cuando Díaz estuvo a punto de ser asesinado[2].

Para protestar en contra del Estado conciliador, que en la práctica había hecho menos estricta la observancia de las leyes en materia de culto público, los directores de los principales periódicos de oposición, entre ellos, Daniel Cabrera de El Hijo del Ahuizote, Vicente García Torres de El Monitor Republicano y Filomeno Mata de El Diario del Hogarorganizaron varias movilizaciones.

Una de estas movilizaciones se dio en 1895 para protestar por la coronación pública a la virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre, cuyo objetivo había sido demostrar “la unidad católica del pueblo mexicano” en torno a la devoción guadalupana. Este evento fue calificado por la prensa opositora como sinónimo de “fanatismo”, pero, sobre todo, criticado porque las autoridades habían permitido que este se llevara a cabo con gran pompa y platillo.

Dicho evento, aunado a los preparativos del V Concilio Mexicano (1896) y a la visita formal a México, por primera vez en muchos años, del nuncio apostólico Nicolás Averardi (1896)[3], además de la inminente reelección de Porfirio Díaz (1897), ocasionaron que la prensa independiente invitara a los sectores inconformes a una movilización en la ciudad de México en torno al Grupo Reformista y Constitucional, cuyo fin fue el de reagrupar a las minorías liberales contrarias al régimen para protestar en contra de las reelecciones y al mismo tiempo reforzar el anticlericalismo. Sin embargo, con el triunfo de Porfirio Díaz el Grupo Reformista se diluyó de la escena pública. 

La movilización de los sectores contrarios a la política porfirista

En este contexto, la cuarta reelección del presidente Porfirio Díaz (1900-1904), las modificaciones hechas a la Constitución para que el periodo presidencial se extendiera a seis años, pero sobre todo, el progreso que había alcanzado la Iglesia católica en la sociedad mexicana, desató la crítica más severa de los liberales en contra del régimen, quienes hicieron eco a la “Invitación al partido Liberal” hecha por Camilo Arriaga el 30 de Agosto de 1900, cuyo propósito fundamental fue el de detener los avances del clericalismo. 

De esta manera y para dar coherencia al llamado, el 13 de septiembre siguiente, Camilo Arriaga fundó el Club Ponciano Arriaga a través del cual se convocó a los clubes liberales de todo el país a asistir al Congreso liberal en la ciudad de San Luis Potosí, en febrero de 1901[4].

La efervescencia y movilización de los núcleos liberales, encontró ocasión para su anticlericalismo en el discurso pronunciado por el obispo de San Luis Potosí, Montes de Oca y Obregón, en ocasión del Congreso de las Obras Católicas de París, celebrado el 6 de junio de 1900, debido a que en él, el obispo había señalado que los grandes logros que había alcanzado la Iglesia se debían al amparo del presidente Porfirio Díaz, mientras que 

la pacificación religiosa se ha hecho en México, a pesar de las leyes que siguen siendo las mismas, gracias a la sabiduría y al espíritu superior del hombre ilustrado que nos gobierna en perfecta paz hace más de veinte años. 

La situación que expresaba Montes de Oca era cierta, sin embargo, de acuerdo con Guerra, el haber mencionado que el progreso de la Iglesia se había hecho “a pesar de las leyes”, había significado para los liberales “puros” una burla y una afrenta al sistema constitucional[5].

Aunque en un primer momento el malestar en contra del obispo Montes de Oca se había reducido a los sectores liberales de San Luis Potosí, quienes habían denunciado al obispo por algunas manipulaciones ilegales de bienes raíces, resultando absuelto por las autoridades judiciales, lo cierto fue que el conflicto se agudizó ante las demás declaraciones que emitió donde se congratuló de que “las elites habían reinstaurado un poder ilimitado sobre la economía, la política y el clero en México”, para, finalmente, añadir que las Leyes de Reforma eran “leños apagados”.[6]

El Congreso Liberal de 1901

Una vez en el Congreso, el núcleo de San Luis, reunido el 5 de febrero de 1901 en el teatro La Paz, plagado de un anticlericalismo radical que mostró su rechazo hacia la prensa católica, el púlpito, el confesionario y el convento, hizo un llamado a todos los delegados que asistieron para discutir los medios con los cuales lograr la unificación del Partido, concibiéndolo como el garante de las Leyes de Reforma[7].

Interesantemente, terminado el congreso, el 28 de febrero, el Partido lanzó un manifiesto en el que pidió la organización formal de un Partido Liberal en oposición a Porfirio Díaz, además de la creación de ayuntamientos y de municipios libres.

Esta segunda propuesta fue de suma importancia, porque pedía en esencia, que cada municipio, sin la intervención del centro, tuviera un mayor margen de autonomía en la elección de los candidatos locales. En términos simples, significaba la base de un sistema de gobierno democrático que fortalecería la autonomía regional ante la política de centralización del estado porfirista. 

En este sentido, se debe recordar que, desde 1900, el periódico Regeneración había recibido numerosas denuncias de varios estados en las que se evidenciaban las arbitrariedades de los jefes políticos y los abusos de las autoridades judiciales porfiristas, sobre todo, porque los prefectos y las autoridades municipales eran designadas de manera directa por el gobernador porfirista en turno, una situación que propiciaba el abuso de poder mientras que impedía a los municipios llevar a cabo elecciones libres y democráticasa partir de las cuales pudieran elegir a las autoridades locales de manera autónoma. 

La importancia de esta propuesta se evidenció cuando el tema fue retomado en el segundo Congreso Liberal de 1902, donde además se pidió la supresión de los prefectos políticos, y durante el tercer Congreso Liberal de 1906.

El alcance del Congreso Liberal

No obstante la importancia del Congreso Liberal, de acuerdo con James Cockcroft, el alcance del programa político de los delegados a San Luis fue pobre, ya que solo se basó en exigir las libertades formales, es decir, las libertades individuales y democráticas garantizadas en las leyes constitucionales, todas ellas alejadas de los problemas reales sociales y económicos que aquejaban al país.

En este sentido, continúa Cockcroft, el apoyo a los obreros solo fue en relación a su organización laboral conocida como “mutualismo”, toda vez que la exigencia de la libertad de prensa, de voto electoral “efectivo” y la condena hacia la actitud de los gobernadores y de los jefes políticos, fueron demandas que no pasaron “más allá de lo que podía esperarse de parte de sectores altos y medios descontentos”.

De esta forma, Cockcroft refuerza la idea de que las determinaciones del Congreso no fueron más allá del mero anticlericalismo militante de sus miembros, el cual estuvo de manifiesto en las seis sesiones que duró la reunión, siendo la resolución más radical la de haber protestado en contra de la política de conciliación llevada a cabo por Porfirio Díaz[8].

En este mismo sentido, Guerra llega a las mismas conclusiones al argumentar que las resoluciones presentadas en el Congreso Liberal no fueron del todo originales, sino solamente cuestiones que de antaño la prensa liberal se había encargado de señalar.

No obstante, rescata que “el tono y el camino para alcanzar los fines fijados” fue lo que le dio importancia a las resoluciones del Congreso, es decir, “la formulación de una pedagogía cuyo fin sería la instrucción de la sociedad”. 

De esta manera, Guerra argumenta que las demandas giraron en torno a las mismas petitorias de siempre, es decir, hacer cumplir la Constitución de 1857 lo mismo que las Leyes de Reforma y todo lo que conllevaban: la alternancia política, el sufragio libre, la libertad de prensa, la honradez de los políticos, la educación de las masas, alejada, claro, de todo influjo clerical y ataques clásicos como la lucha contra la Iglesia por sus posesiones económicas y el favoritismo en los puestos políticos.

Al final, fue pues, la misma animadversión de liberales contra conservadores, situación que provocó que en un principio Díaz los tolerara[9].

Consecuencias del Congreso Liberal

Las consecuencias del Congreso Liberal de 1901 fueron evidentes, sobre todo, por los discursos “particularmente inflamados” de algunos de los integrantes más importantes del grupo potosino que provocaron, en consecuencia, su encarcelamiento y el cierre de sus clubes por órdenes del los gobiernos porfiristas.

Así sucedió en abril de 1901 con el Club de Lampazos dirigido por Francisco Naranjo; mientras que en mayo de ese mismo año, los hermanos Flores Magón fueron arrestados acusados de “difamación” ante la denuncia de un jefe político de Oaxaca; lo mismo sucedió en julio con Díaz Soto y Gama, por haber emitido un discurso exaltado en Pinos, Zacatecas, en el que criticó la figura de Porfirio Díaz; en febrero de 1902 tocó el turno a Camilo Arriaga, Juan Sarabia y Librado Rivera, quienes fueron encarcelados por publicar un manifiesto en el que criticaron el despotismo de Porfirio Díaz.

Encarcelamientos que, por otra parte, tuvieron el fin de evitar que se llevara a cabo el segundo congreso, ya que no salieron de prisión sino hasta finales de ese año[10].

Por su parte, la prensa liberal de oposición también fue duramente acallada con la clausura de cerca de cuarenta periódicos de carácter antiporfirista, más de cincuenta periodistas fueron encarcelados, entre ellos los redactores de Regeneración, El Hijo del Ahuizote, El Alacrán, Diario del Hogar y Paladín; dos periodistas fueron asesinados,mientras que otros, los que corrieron con mejor suerte, solo fueron apaleados[11].

Debido a lo anterior, se puede comprender que solo a partir de 1903, la crítica política de los liberales de San Luis, en contra del régimen porfirista, haya evolucionado hasta transformarse en una crítica al sistema político y social como una respuesta a la represión que ejerció el régimen para contener los discursos “de carácter subversivo” emitidos por los líderes más importantes. 

Este año también se dejó sentir con mayor fuerza el comienzo de una gran actividad periodística más organizada que incluyó ya no solo el respeto a las Leyes de Reforma y la Constitución en materia religiosa, sino demandas de carácter social con base en ideas apegadas al anarquismo.

Se puede apreciar también, una postura política más definida en contra de las reelecciones de Porfirio Díaz, lo cual se percibió con claridad cuando, en abril de 1903, el grupo lanzó una campaña antireeleccionista a través del periódico El Demófilo, campaña que les costaría, de nueva cuenta, el cierre de los diarios de oposición y la prisión de algunos de los dirigentes de los clubes de México, además del exilio hacia los Estados Unidos de los líderes más importantes, cerrando así, de acuerdo con Guerra, una primera época de oposición radical[12].

Conclusiones sobre el Congreso Liberal de 1901

El Congreso Liberal de 1901 en México fue una reunión significativa que congregó a clubes liberales de diversos estados para discutir temas de importancia para la época. El anticlericalismo fue uno de los factores que motivó la reunión, junto con la libertad de prensa, el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores y la reelección continua de Porfirio Díaz como presidente. Aunque el Congreso planteó demandas y resoluciones, su alcance fue limitado y se centró principalmente en la crítica al régimen y a la política de conciliación con la Iglesia.

A pesar de ello, el Congreso Liberal constituyó uno de los primeros intentos serios de oponer una ideología y una praxis política distinta a la de Porfirio Díaz.

Preguntas frecuentes sobre el Congreso Liberal de 1901

¿Qué es el Congreso Liberal de 1901?

El Congreso Liberal de 1901 fue una reunión de clubes liberales en México que se llevó a cabo en el Teatro de la Paz de San Luis Potosí entre el 5 y el 11 de febrero de 1901. Estuvieron presentes 49 clubes liberales de 14 estados con 57 delegados acreditados. El objetivo principal del congreso fue la organización de acciones contra el reeleccionismo del entonces presidente Porfirio Díaz.

¿Cuándo y dónde se llevó a cabo el Congreso Liberal de 1901?

El Congreso Liberal de 1901 se celebró en el Teatro de la Paz de San Luis Potosí, México, entre el 5 y el 11 de febrero de 1901.

¿Cuáles fueron los principales motivos para la reunión de los clubes liberales?

Entre los principales motivos estuvieron el anticlericalismo, la libertad de prensa, el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores, el problema agrario y la reelección continua de Porfirio Díaz y otros funcionarios.

¿Qué papel desempeñó la prensa independiente en el anticlericalismo?

La prensa independiente fue un actor importante en el anticlericalismo, al exigir prácticas democráticas, la soberanía del Estado sobre la Iglesia y criticar la política de conciliación entre Porfirio Díaz y altos dignatarios del clero.

¿Qué resoluciones se tomaron en el Congreso Liberal de 1901?

El Congreso planteó demandas como la unificación del Partido Liberal, la organización de un Partido Liberal en oposición a Porfirio Díaz, la creación de ayuntamientos y municipios libres, y la supresión de los prefectos políticos.

¿Cuál fue el alcance y la importancia del Congreso Liberal de 1901?

Aunque el Congreso tuvo un alcance limitado, su importancia radicó en la formulación de demandas y resoluciones que reflejaban el descontento hacia el régimen y la promoción de una pedagogía destinada a instruir a la sociedad sobre los principios liberales.

¿Tuvieron las mujeres representación en el Congreso Liberal de 1901?

Sí, un grupo de mujeres hablaron en el Congreso Liberal de 1901, entre las que destacan las hermanas Colín de Michoacán. Se consideraron a estas mujeres liberales como las precursoras del feminismo en México, y se cuentan entre las diversa mujeres destacadas del Porfiriato.


Referencias

[1] Guerra, México: del antiguo régimen, T. 2, p. 14-15.
[2] Valadés, El porfirismo, pp. 145-214. González Navarro, “El Porfiriato”, p. 480.

[3] Sobre el visitador Nicolás Averardi, véase: Bautista, “Hacia la romanización”, pp. 122-138.
[4] Guerra, México: del antiguo régimen, T. 2, p. 17.

[5] Guerra, México: del antiguo régimen, T. 2, p. 16.
[6] González, Ramírez (compilador), Fuentes para la historia de la Revolución mexicana, T. 4, pp. 108-111,
citado en Cockcroft, James, Precursores intelectuales de la Revolución mexicana, México, Siglo XXI, 1968,
p. 90.
[7] “Invitación al Partido Liberal”, En línea: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/historia/programa/3.html.

[8] Cockcroft, Precursores intelectuales, p. 93.

[9] Guerra, México: del antiguo régimen, T. 2, pp. 22-24.
[10] Guerra, México: del antiguo régimen, T. 2, p. 28; Cockcroft, Precursores intelectuales, pp. 95-97.
[11] Cockcroft, Precursores intelectuales, p. 99.

[12] Guerra, México, del antiguo régimen, T. 2, pp. 30-31.


Conoce más sobre esta importante etapa de la historia de México, lee nuestro resumen del Porfiriato.

Leticia Mendoza García

La Dra. Leticia Mendoza se ha especializado en política y cultura religiosa en México y América Latina, siglos XIX y XX, abordando temas de política y religión protestante, prensa confesional, mujeres religiosas y migración y conversos al judaísmo. El producto de sus investigaciones ha sido publicado en revistas académicas nacionales e internacionales. Las líneas de investigación que aborda son historia cultural, social y política. Una de sus últimas investigaciones, producto de un posdoctorado financiado por Conacyt, versa sobre la prensa protestante en México, en imprenta bajo el sello de CUPSA (Casa Unida de Publicaciones A. C.). Actualmente desarrolla una investigación sobre los conversos al judaísmo en América Latina y su integración al Estado de Israel.

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